Nuestro mundo se está convirtiendo en verdaderamente global. Las actividades están teniendo lugar en contextos internacionales, la educación es ofrecida para una audiencia internacional y los productos son producidos para un mercado global. Los países se conectan con otros directamente, pero de forma indirecta en muchas más vías a través de asociaciones internacionales, acuerdos de cooperación y entes supranacionales. El comercio internacional es ahora verdaderamente global.

Los negocios han aprendido a convivir con esas dinámicas internacionales debido a un mejor desempeño, ajustes más acertados y plena cooperación. Los países y los proveedores de infraestructura, como las autoridades portuarias, están igualmente presionados para facilitar el comercio internacional y los negocios internacionales de la mejor manera posible.

La gente que tiene que operar y ejecutar en este ambiente tiene que entender qué papel le toca jugar, qué relaciones pueden ser forjadas y en dónde la competencia es creciente. Ellos son responsables de organizar rápidos procesos de respuesta, productos estandarizados, innovaciones tecnológicas y minimización de costos. Esto compete especialmente a pequeñas y medianas empresas, cuya existencia puede depender fuertemente de cuan capaces son de evaluar y utilizar su posición en una o más cadenas de suministros.

Una cadena de suministros describe la serie de actividades que son relativas al flujo y control del material y otros recursos que resultan en la producción y entrega de productos a los clientes finales. Aunque este concepto fue desarrollado pensando en una compañía, el mismo ha evolucionado para describir los nexos entre múltiples compañías que cooperan y compiten con el fin de satisfacer los deseos de los clientes. El núcleo principal de la gestión de las cadenas de suministro está en el control e integración de los diferentes procesos para lograr una única meta. Esas integraciones pueden ser funcionales, sectoriales y geográficas.

La gestión de cadenas de suministros y por ende, la logística, se convierte en global si está enfocada en base a la práctica de los negocios internacionales y si los procesos de negocios pueden ser integrados a nivel global. La selección de un contexto global añade un patrón de complejidades y tensiones a la gestión logística, así como, la necesidad de coordinar esfuerzo local y competición global, integración cultural, intercambio de tasas de riesgos y política regional, mientras, que por otro lado, la perspectiva global también ofrece muchas nuevas posibilidades y oportunidades para los negocios y para los países.

Mientras en los negocios siempre se anda buscando la mezcla perfecta de factores de costos y aseguramiento de la calidad, los países pueden beneficiarse fuertemente de un gran conocimiento de su posición en las cadenas globales de suministros y los flujos globales de productos resultantes. Un ejemplo es el de Holanda, quien se han beneficiado grandemente por contar con el puerto de Rótterdam, debido a la promoción del país como puerta de Europa y como localización para los centros de distribución europeos. Dentro de Holanda, superviven muchas grandes y pequeñas compañías debido a esta función de puerta de Europa y porque ellas fueron capaces de encontrar un papel a jugar en ese contexto.

Se debe poner énfasis dentro de la gestión de cadenas de suministros en los impactos de la elección de la cadena sobre la logística y la estrategia de transportación. Esto es una elección natural, dado que la gestión de cadenas de suministros, se relaciona con flujos de materiales y manipulación de los mismos, así como, la transportación y el almacenaje. Esta elección también acentúa el énfasis en la “satisfacción” de la cadena de suministros, la cual es la realización de las intenciones que resultan del diseño (rediseño) de la misma.

Para un entendimiento propio de la integración de las cadenas de suministros en un contexto global, es importante enfocarse al principal facilitador de la cooperación internacional, por ejemplo, los sistemas de información de gestión. Usualmente, los negocios internacionales emplean un patrón de diferentes sistemas como planificación de recursos de la empresa, gestión de las relaciones con clientes, herramientas avanzadas de planificación, instrumentos para el rastreo y posicionamiento y otros que son más o menos propios para el uso global.